I started early, took my dog
and visited the sea.
The Mermaids in the basement
came out to look at me.
Salí pronto, llevé a mi perro
y visité el mar.
Las Sirenas del sótano
salieron para mirarme.
Así empieza un poema de Emily Dickinson, a la que le gustaba mucho pasear con su perro pero que parece ser que realmente nunca llegó a ver el océano más que en su imaginación donde lo encuentra lleno de belleza y vida pero también amenazador...
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