sábado, 11 de marzo de 2017

¿The good fight es una serie feminista?



Si tecleas "series feministas" verás que The Good Fight (continuación de la serie The good wife) aparece como una de las series que superan el test de Bechdel.

Es decir tienen al menos dos personajes femeninos, hablan entre sí en algún momento y el tema no es su vida amorosa o sentimental. Vaya, que no hablan de hombres todo el rato. 

En este caso las tres protagonistas, todas ellas abogadas, tienen que afrontar situaciones personales y profesionales muy complicadas en la America post Trump.

Una de ellas decide jubilarse y comprarse una casa en el sur de Francia en cuanto ve el giro que toma su país con las elecciones a la presidencia de Estados Unidos.

Ella ha apoyado a la otra candidata y cree que ha llegado el momento de retirarse a "escribir sus memorias" pero no contaba con que el amigo al que confiaba sus inversiones fuera a acabar en la cárcel en medio de un gran escándalo y que ella iba a perder no solamente los ahorros de toda su vida sino también su credibilidad personal,  ya que había recomendado a muchos clientes y conocidos que invirtieran así también su dinero.

En ese momento su vida empieza a tomar un rumbo con el que no contaba y acabará trabajando para un despacho de abogados afroamericanos que trabajan contra la brutalidad policial. Ellos serán los únicos que querrán ofrecerle un trabajo.

La otra joven abogada es la hija del protagonista del escándalo y se enfrenta a las noticias sobre su vida privada y a la invasión de su intimidad. De ser la hija de una familia acomodada e influyente pasa a ser el blanco de las iras de los inversores engañados.

La tercera protagonista es una joven abogada afroamericana que trabaja en el mismo bufete que Diana Lockhart a los que los seguidores de The Good Wife ya conocen.

La única a la que no encontraremos es a Alicia Florick. Pero no la echamos de menos.

En definitiva, ¿es una serie feminista? A mí no me lo parece aunque pase el test. Presenta personajes interesantes, diferentes a los habituales, independientes y con vida propia.
Que no es poco en los tiempos que corren…
Y habla de lo que pasa. Que tampoco está mal.