Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.
Esta mañana mis buenas intenciones de dar un paseo en bici han estado a punto de quedarse en eso ya que lo primero que he visto al mirar por la ventana ha sido una niebla muy poco habitual por aquí. Olía estupendamente pero hacía un poco de frío. Después de desayunar ya ha empezado a despejar y me he dado una vueltecilla hasta el puente sobre la A-3. Al regresar por el parque he visto que los almeces ya tenían esos frutos negros tan característicos. Hace unos años recogí las primeras semillas y dos de los primeros arbolitos todavía sobreviven en su maceta hasta encontrar mejor lugar. La otra foto no es mía ni es un almez pero para la niebla ya vale...
Han estado muy pocos días en Madrid y es la primera vez que consigo verlos. Hacía mucho tiempo que no me reía tanto... Cuatro actores que dan vida a muchos personajes diferentes. Cuando al final se quitan las máscaras se escuchó entre el público una especie de quejido porque se terminaba la magia que nos había tenido pendientes durante un buen rato y porque los actores no se parecían nada a los personajes que habíamos visto. Cosas del teatro.
No sé si la frase está sacada de alguna canción, pero me ha gustado verla sobre las paredes de esta instalación deportiva, por lo inusual entre graffitis de otro tipo.
Un banco infantil en forma de patito, unas cucharitas de porcelana que son zapatitos de tacón, unos dinosaurios que descansan en un jardín cerca de Madrid y una pieza de los comienzos: la cabeza del caballo de Gernika. Este fin de semana junto con grupo de jóvenes diseñadores alternativos expone su trabajo en Madrid.