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lunes, 27 de julio de 2026

Zahara Noguera, el yoga en verano. Yoga restaurativo







Cuando el calor aprieta y las temperaturas superan con facilidad los 30 °C, el cuerpo entra en un estado distinto. La energía se vuelve más dispersa, la fatiga aparece antes y la necesidad de pausa se hace más evidente. Forzar en estas condiciones —buscar el mismo rendimiento, la misma fuerza o la misma resistencia— no solo resulta innecesario, sino a menudo contraproducente.

El verano no es una época para presionar, sino para retener y escuchar. Huir de la ansiedad es más necesario que nunca.

Reducir la intensidad no significa renunciar a la práctica, sino refinarla. Cambiar el foco: de la exigencia al cuidado, del esfuerzo al sentir. Las sesiones se vuelven más suaves, más lentas, más «respiradas». El movimiento deja de ser un objetivo en sí mismo y se convierte en un vehículo para la atención. Aquí es donde el yoga encuentra otra profundidad.

Las prácticas como el Yin Yoga o el yoga restaurativo cobran especial sentido en esta estación. En lugar de encadenar posturas con dinamismo, se propone sostener, esperar, habitar. Permanecer varios minutos en una postura, permitiendo que el cuerpo ceda sin resistencia, que la respiración se amplíe y que la mente se aquiete poco a poco.

También la meditación encuentra un espacio privilegiado en el verano. Quizá porque el entorno invita —una tarde larga, una sombra tranquila, el sonido constante de la naturaleza— o quizá porque el cuerpo, menos saturado de actividad, se muestra más disponible para la quietud.

En este tipo de prácticas, el sistema nervioso se regula, el pulso interno desciende y aparece una sensación de descanso profundo que va más allá de lo físico. Es una forma de recargar energía sin agotarla.

Consejos para practicar Yin Yoga en verano

El Yin Yoga, con su carácter lento y profundo, es especialmente adecuado para equilibrar el exceso de calor y actividad.

• Reduce la intensidad del estiramiento: en verano el cuerpo ya está más flexible por el calor, así que no es necesario llegar al límite. Busca un 60–70% de tu capacidad.
•  Permanece entre 3 y 5 minutos por postura: el tiempo es clave, pero siempre sin generar tensión excesiva.
• Prioriza posturas en el suelo: como mariposa (Baddha Konasana), torsiones suaves o flexiones hacia adelante, que invitan a la introspección.
 Respira lento y profundo: la respiración será tu guía para evitar el sobreesfuerzo.
• Y ¡por supuesto! practica en un ambiente fresco o a la sombra: el Yin busca enfriar y calmar, no añadir más calor al cuerpo.

Pautas del yoga restaurativo veraniego

El yoga restaurativo es un refugio en los días más intensos. Aquí, el descanso es la práctica.

•  Utiliza soportes (cojines, mantas, bloques): permite que el cuerpo esté completamente sostenido sin esfuerzo.
• Mantén las posturas entre 5 y 10 minutos: el objetivo es soltar profundamente, no trabajar activamente.
• Incluye posturas que abran el pecho y favorezcan la respiración: como Supta Baddha Konasana(reclinada).
• Crea un ambiente calmante: luz suave, silencio o sonidos naturales, incluso una ligera brisa.
•  Finaliza con una relajación prolongada: Savasana de al menos 10 minutos puede marcar la diferencia.

Lejos de lo que podría parecer, este enfoque no frena el progreso: lo transforma.

Escuchar el cuerpo, respetar sus tiempos y adaptar la práctica a las condiciones reales —climáticas, físicas y emocionales— construye una relación más honesta y sostenible con el yoga. Una práctica que no depende de la intensidad, sino de la presencia.

El verano, con su calor y su luz, nos recuerda algo esencial: no siempre es necesario hacer más para avanzar. A veces, basta con hacer espacio:

  • Espacio para respirar más lento.
  • Espacio para moverse sin prisa.
  • Espacio para sentir.

Y en ese espacio, casi sin esfuerzo, ocurre algo sutil pero profundo: el yoga deja de ser una práctica que realizas… y se convierte en una forma en la que habitas.

miércoles, 22 de julio de 2026

Los jardines del Museo Arqueológico de Madrid



Un recorrido botánico por  los jardines andaluces por los jardines del Museo Arqueológico complementa la exposición Materia Viva.

Ejemplares de limón, naranjo amargo, madroño, lirios, zumaque, olivo, hiedra, mirto o arrayán, rosa, boj, y los usos tradicionales que han ido teniendo en la España andalusí.

 





sábado, 18 de julio de 2026

George Saunders, Literatura, empatía, compromiso y paciencia...







Literature, Saunders insists, can quiet our habitual thoughts just enough to invite “a little more empathy, a little more engagement, a little more patience,” effecting “incremental changes of consciousness on the part of the writer and the reader” — changes that have to do with unclenching the fist of story and certainty that is the self and hold out to the world the open palm of curiosity. He identifies three awarenesses we must eventually attain in order to wake up from the core delusions that keep our lives clenched, that stand between us and kindness:

You’re not permanent.

You’re not the most important thing. 

You’re not separate.

There are Buddhist precepts, but they are also the rewards of great literature — something Saunders captures beautifully in his introduction to the collected stories, essays, and poems of one of his own favorite writers, Grace Paley:

A great writer mimicking, on the page, the dynamic energy of human thought is as about as close as we can get to modeling pure empathy.

[…]

The world has no need to be represented: there it is, all around us, all the time. What it needs is to be loved better. Or maybe, what we need is to be reminded to love it and to be shown how, because sometimes, busy as we get trying to stay alive, loving the world slips our mind.

Showing us how has been his life’s work, whether or not Saunders realized it along the way — we are always insensible to our own becoming, bud blind to blossom. Two decades before he came to the question of kindness directly, he shone a sidewise gleam at its substrate — the relationship between storytelling and unselfing — in his prescient 2007 essay collection The Brainded Megaphone.



domingo, 21 de junio de 2026

Ursula K Leguin, The Marginalian

I believe that maturity is not an outgrowing, but a growing up: that an adult is not a dead child, but a child who survived. I believe that all the best faculties of a mature human being exist in the child, and that if these faculties are encouraged in youth they will act well and wisely in the adult, but if they are repressed and denied in the child they will stunt and cripple the adult personality. And finally, I believe that one of the most deeply human, and humane, of these faculties is the power of imagination: so that it is our pleasant duty, as librarians, or teachers, or parents, or writers, or simply as grown-ups, to encourage that faculty of imagination in our children, to encourage it to grow freely, to flourish like the green bay tree, by giving it the best, absolutely the best and purest, nourishment that it can absorb. And never, under any circumstances, to squelch it, or sneer at it, or imply that it is childish, or unmanly, or untrue. 

For fantasy is true, of course. It isn’t factual, but it is true. Children know that. Adults know it, too, and that is precisely why many of them are afraid of fantasy. They know that its truth challenges, even threatens, all that is false, all that is phony, unnecessary, and trivial in the life they have let themselves be forced into living. They are afraid of dragons because they are afraid of freedom.

 


 Our job in growing up is to become ourselves. We can’t do this if we feel the task is hopeless, nor if we’re led to think there isn’t any work to it. Growth will be stunted or perverted if a child is forced to despair or encouraged in false security, terrified or coddled. What we need to grow up is reality, the wholeness which exceeds human virtue and vice. We need knowledge; we need self-knowledge. We need to see ourselves and the shadows we cast. For we can face our own shadow; we can learn to control it and to be guided by it; so that when we grow into our strength and responsibility as adults in society, we will be less inclined, perhaps, either to give up in despair or to deny what we see, when we must face the evil that is done in the world, and the injustices and grief and suffering that we all must bear, and the final shadow at the end of all.

This is the paradox we must live with as we go on dying: that we are finite but unfinished, that maturity is not the prelude to mortality but the discovery of the immortal in us.

viernes, 19 de junio de 2026

El descanso consciente, Yoga Nidra, Marta Bort






Vivimos en una cultura que valora el movimiento, la acción y la productividad. Incluso dentro del yoga, no es extraño encontrar prácticas cada vez más intensas, agendas de formación exigentes y una tendencia a “hacer más” como respuesta al malestar. Sin embargo, muchas personas llegan a la esterilla cansadas, sobre estimuladas y con un sistema nervioso que no consigue apagarse ni siquiera en los momentos de descanso.

Cuando descansar deja de ser suficiente

En este contexto, descansar no siempre equivale a recuperarse. Dormir más horas, tumbarse o incluso practicar técnicas de relajación no garantiza necesariamente una sensación de reposo profundo. El cuerpo puede permanecer quieto, pero por dentro la activación continúa.

Aquí es donde el descanso consciente adquiere un valor esencial. No como una pausa superficial, sino como una experiencia capaz de ofrecer seguridad al sistema nervioso y permitirle salir, poco a poco, del estado de alerta sostenida en el que muchas personas viven hoy.

El Yoga Nidra se inscribe precisamente en este espacio. No como una técnica para “desconectar”, sino como una práctica que enseña a habitar el descanso desde la presencia, favoreciendo procesos profundos de regulación y reorganización interna.

Más allá de la relajación: el sistema nervioso como punto de partida

Cuando hablamos de estrés, cansancio o dificultad para descansar, a menudo ponemos el foco en la mente. Sin embargo, desde una perspectiva somática, estos estados están profundamente relacionados con el funcionamiento del sistema nervioso.

Un sistema nervioso sometido de forma prolongada a la exigencia, la prisa o la sobreestimulación tiende a mantenerse en un estado de activación constante. Incluso en ausencia de un peligro real, el cuerpo actúa como si tuviera que estar preparado para responder en cualquier momento. Este patrón sostenido afecta a la respiración, al tono muscular, a la digestión y a la capacidad de descansar profundamente.

En estas condiciones, la relajación voluntaria resulta limitada. El cuerpo no se relaja porque se le diga que lo haga, sino cuando percibe señales claras de seguridad. La regulación no ocurre desde el control, sino desde la experiencia directa de sostén, quietud y presencia.

El Yoga Nidra parte de esta comprensión. Su eficacia no reside en inducir un estado mental concreto, sino en crear un contexto en el que el sistema nervioso pueda reconocer que no es necesario reaccionar. La inmovilidad del cuerpo, la guía constante y la ausencia de exigencia generan un entorno interno propicio para que la activación disminuya de forma natural.

Desde ahí, el descanso deja de ser un intento y se convierte en una posibilidad real.

Qué es (y qué no es) Yoga Nidra

El Yoga Nidra se ha popularizado en los últimos años, y con ello han aparecido también múltiples interpretaciones. A menudo se presenta como una técnica de relajación guiada o como una forma de inducir el sueño. Aunque puede compartir algunos elementos con estas prácticas, reducir el Yoga Nidra a ese marco limita profundamente su comprensión.

El Yoga Nidra no es dormir, aunque pueda aparecer somnolencia. Tampoco es una visualización creativa orientada a generar estados agradables, ni una técnica para “desconectar” de la experiencia. En el Yoga Nidra, la atención no se pierde, sino que se mantiene presente en un estado particular de conciencia, situado entre la vigilia y el sueño.

En la tradición de Satyananda, el Yoga Nidra se comprende como un estado en el que el cuerpo descansa profundamente mientras la mente permanece receptiva. Esta combinación es clave. El descanso físico permite que el sistema nervioso disminuya su nivel de activación, mientras que la presencia de la atención evita que la experiencia derive simplemente en inconsciencia.

Otro aspecto fundamental es la ausencia de esfuerzo. A diferencia de otras prácticas en las que se pide dirigir, sostener o corregir la experiencia, en el Yoga Nidra no hay nada que lograr. No se busca un resultado concreto ni se evalúa la práctica en términos de “me ha salido bien” o “me ha salido mal”. Esta falta de exigencia crea un entorno interno de seguridad que resulta especialmente relevante para sistemas nerviosos fatigados o sobre estimulados.

El Yoga Nidra no actúa por acumulación de técnicas, sino por la calidad del estado que genera. La inmovilidad del cuerpo, la guía constante y la invitación a no intervenir permiten que capas profundas de tensión –física, mental y emocional– comiencen a soltarse de manera progresiva. No se trata de provocar una catarsis, sino de permitir un proceso de regulación que ocurre a su propio ritmo.

Comprendido así, el Yoga Nidra no es un complemento menor dentro de la práctica de yoga. Es un espacio específico donde el descanso deja de ser pasivo y se convierte en una experiencia consciente, capaz de sostener procesos de transformación más amplios.


domingo, 14 de junio de 2026

What is lost when birds are lost? Guía de campo ilustrada



 

What is lost when birds are lost? Above all, the creatures themselves, in their own splendour and right. And for humans — language, story, beauty, possibility, imagination, lifts of the spirit, ways of being otherwise. Birds are our place-makers, memory-keepers, calendars and clocks. They stitch the world’s parts together: earth to sky, river to woodland, mountain to sea, country to country, hemisphere to hemisphere.

 

Punctuating these love letters to particular species are the seven wonders of the bird world — Nest, Egg, Beak, Song, Feather, Flight, and Migration — each essayed into a revelation between the scientific and the spiritual. Pulsating through it all is a beckoning to see the world in a bird more clearly in order to love it more deeply:

Noticing is the first step to naming; knowing the first step to knowing both things and the relations between things. Knowledge may lead to wonder, wonder to care, care to action, action to change. But this is a fragile chain, easily broken — its links must be reforged and rejoined, over and over.

How lucky we are that there are still those unresigned people — stubborn enough, loving enough — who keep reforging and rejoining the chain with links more beautiful, more durable than we could have imagined, lustrous with that indestructible sense of wonder in which lies our only salvation, in which resounds our most everlasting song.

https://www.themarginalian.org/2026/06/11/book-of-birds-macfarlane-morris/?mc_cid=f3afcbaa51&mc_eid=0f37cf1548

 

 

martes, 9 de junio de 2026

I started early, took my dog... Emily Dickinson poem

I started early, took my dog

and visited the sea.

The Mermaids in the basement 

came out to look at me.


Salí pronto, llevé a mi perro

y visité el mar.

Las Sirenas del sótano

salieron para mirarme.


Así empieza un poema de Emily Dickinson, a la que le gustaba mucho pasear con su perro pero que parece ser que realmente nunca llegó a ver el océano más que en su imaginación donde lo encuentra lleno de belleza y vida pero también amenazador...


martes, 26 de mayo de 2026

Walking might allow you...Michael P. Garofalo Cloud hands blog



El RJB de Madrid en primavera



"Walking might: 
Allow you to see new aspects of your local environment
Make you a bit mellower and more peaceful
Set a good example for others
Enable you to meet other people and dogs
Make for good conversations with a friend while walking
Engender more gratefulness and kindness
Lift your mood and improve your attitude
Give you time to think, reflect, or contemplate alone
Energize your body, mind, and spirit
Bring new scents and smells to your nostrils
Provide mystical experiences and epiphanies
Reduce or resolve your worries  
Enjoying good memories or testing your memory  
Allow you to feel and see the effects of our invisible Air
Give you more confidence in achieving your goals
Get you in better awareness of your feelings
Change your perspective  
Allow you to help with neighborhood watch
Let you be alone for awhile
Make your legs feel good
Appreciate the beauty in our world
Allow you to come under the 'Spell of the Sensuous'
Provide some time for listening to music or lectures
Reduce the onset or ameliorate physical ailments or diseases."
-  Michael P. Garofalo, Ways of Walking, October 2016  

Es una buena lista de beneficios para el cuerpo, la mente y el espíritu de una simple caminata, solo o acompañado, deprisa o despacio, cerca de casa o en lugares que descubres por primera vez. Te da oportunidades de buenas conversaciones con tus amigos, mejorar tu humor, tiempo para reflexionas o contemplar la naturaleza y apreciar la belleza del mundo...

El blog de Mike tiene muchos recursos útiles sobre taichi, yoga, jardinería...

https://mpgtaijiquan.blogspot.com/2026/05/backyard-gardens-in-springtime.html

jueves, 7 de mayo de 2026

Zen Habits, Leo Babauta "Turning toward a task you have been avoiding"





Turning Towards a Task You've Been Avoiding for Weeks

BY LEO BABAUTA

Let’s imagine that there’s a big task you’ve been avoiding for weeks (or maybe a bunch of them!) … it just becomes this ball of dread that you don’t want to think about, but that you feel really bad that you’ve been putting off.

Sound familiar? Everyone has something like this, whether it’s a big work project, taxes or budgeting, a difficult email, a creative project, or just some regular tasks you don’t want to deal with.

So let’s assume you’d really like to do this task … how do you turn towards it?

I’m going to give you a practice you can take on, turning towards one difficult task at a time, until your whole life starts to flow.

Here’s the practice:

  1. Notice that you’re avoiding the task. It might be something you keep kicking to the next day. Or an email that’s been sitting in your inbox. Maybe there are a lot of them … but pick one and notice that you’re avoiding it. Set an intention to turn towards it, just a little, as a practice.

  2. Pause for a moment and sit with the task. You don’t have to do the task yet. Just think about the task for a few moments, and feel the feelings that come up. Maybe dread, feeling bad about yourself, judgment, fear. You don’t have to think too much about the feelings, just let yourself feel them for a few moments. Breathe.

  3. Take a break if you need to. Get up and walk around. Drink some water, stretch, do a little movement, dance, whatever you like. Then try step 2 again.

  4. Remind yourself of why this is important. Why do you care about this? Is there an important outcome that will come from doing this? Something that matters to you?

  5. Try the smallest step. With a big reason, take a small action. Tiny. Can you open it and read the first sentence? Can you write a few words? Just do that, and breathe.

  6. Celebrate yourself. It’s a start! You’ve turned towards the task! It might seem silly or unworthy of celebrating, but even turning towards something in a small way like this is a huge victory. Acknowledge yourself, and ​do a little dance​.

Then keep practicing! Turn towards the task again, after a little break. Then again.

Take on another task you’ve been avoiding.

Then another.

Soon these tiny steps, tiny turning towards, will unblock a large part of your life. Then nothing can stop you.

May your life become unlocked.

viernes, 20 de marzo de 2026

Convertir a los conocidos en amigos.... Matthew Lieberman

Social "Por qué nuestros cerebros están programados para conectarse".





https://www.polifemo.com/libros/social-por-que-nuestros-cerebros-estan-programados-para-conectarse/312100/

El renombrado psicólogo Matthew D. Lieberman explora investigaciones innovadoras en neurociencia social que revelan que nuestra necesidad de conectarnos con otras personas es aún más fundamental, más básica, que nuestra necesidad de comida o refugio. 

Lieberman sostiene que la necesidad de acercarnos y conectar con los demás es uno de los principales motores de nuestro comportamiento, y nuevas investigaciones muestran que nuestro cerebro reacciona al dolor y al placer sociales de manera muy similar a como lo hace con el dolor y el placer físicos. 

Tenemos una capacidad única para leer la mente de otras personas, para descubrir sus esperanzas, miedos y motivaciones, lo que nos permite coordinar eficazmente nuestras vidas. 

Además, la percepción más íntima de quiénes somos está estrechamente relacionada con las personas y los grupos importantes de nuestra vida. Esta conexión suele llevarnos a refrenar nuestros impulsos egoístas por el bien común. 

Estos mecanismos dan lugar a comportamientos que pueden parecer irracionales, pero que en realidad son solo el resultado de nuestra profunda conexión social.

En una entrevista con la periodista Patricia Fernandez de Lis, este investigador sobre la importancia de mejorar nuestras conexiones con los demás en tiempos de soledad no elegida, polarización, uso de la IA para resolver dudas sobre asuntos personales da dos consejos, aparentemente simples. 

Uno es exponerse. Es decir participar en grupos con intereses comunes a los tuyos. Eso no te dará amigos automáticamente pero es probable que allí puedas encontrarlos. 

El segundo consejo es convertir en amigos a los conocidos, atreverse a decir sí cuando alguien nos propone algo... En el fondo hacer amigos es tomar riesgos. 


martes, 10 de marzo de 2026

Zen habits, Leo Babauta. Benefits of boring/Ventajas del aburrimiento




The Boredom Prerequisite: Get Comfortable with Nothing to Improve Focus

BY LEO BABAUTA

I believe we’re in a crisis of stimulation. It’s possible “crisis” is too strong a word, but I think it’s a serious situation. Our living environments are more and more stimulated each year —

Here’s what I’ve been noticing with our overstimulated lives these days:

  • We have a lowered ability to focus on deeper work.

  • We are reading books less.

  • If a task takes long, or requires a bunch of steps, we have a lower tolerance for handling it.

  • We have a lower tolerance for not being entertained.

  • We have a lowered ability to meditate, journal, write, create art, or slow down.

Do any of these feel true for you? I’ve noticed it in myself and many others.

I see this less as a dreaded disease that needs to be cured … and more of an opportunity — to be aware of our lowered tolerance for boredom, and to increase our capacity by allowing ourselves to be bored more often.

Hear me out … let me share some benefits of boredom, and then talk about how you might practice.

And perhaps don’t just give up on the article if you are bored!

The Benefits of Boredom

Boredom is the opposite of how our lives are usually lived these days. Instead of constant stimulation and entertainment and busyness … we slow down, get un-busy, and remove stimulation.

This has been shown to have some benefits:

  1. Sparks creativity. A study found that people who did boring tasks before a creativity exercise did better with the creativity than those who didn’t. The boring activity seemed to give their minds the space needed to wander in a productive way. Mind-wandering during spaces of low-stimulation has been shown to increase creative thinking and problem-solving.

  2. Self-reflection and planning. When we’re bored and not focused on tasks, our mind wanders and activates the part of the brain that involves planning for and imagining the future, along with being able to see other’s perspectives. This is great for goal-setting, planning and self-reflection.

  3. Improved concentration. When we allow ourselves to get bored, we are training our brain to tolerate less stimulation, which allows us to concentrate better over the long term.

  4. A rest for the brain. Our minds need some downtime now and then, to recharge and process. Constant stimulation is draining without breaks. By letting ourselves have some boredom, we take some space from the stimulation and allow ourselves to get to a better place mentally.

So, with all of these benefits … why aren’t we all just embracing boredom? Because it’s uncomfortable. We pick up our phones or stay busy on our computers because we get uncomfortable doing nothing.

But that discomfort is where all of the wonderful stuff happens.

Let’s take a look at how to practice with boredom.

How to Practice with Boredom

If you’re sold on giving boredom a try, here’s how I recommend practicing: a 30-day reset.

  1. Commit yourself to 30 days of practicing with boredom — to give yourself a mental break while also learning to tolerate boredom gradually.

  2. Start with just 15 minutes of deliberate boredom a day. After a week, increase it to 20 minutes, then 25 minutes in week 3, and 30 minutes for the remainder of the 30 days.

  3. During the boredom sessions, remove stimulation. Set a timer, but otherwise put your phone somewhere away from you (use a physical timer if you have one!). No phones, no computers, no TV, no music, no books, no conversation. Just sit around doing nothing (or lie there, without sleeping), ideally in a place without a lot of stimulation (i.e. not out in a busy public space).

  4. Allow yourself to relax into the discomfort of boredom. Resist the urge to reach for distraction. Look at it like strength training for your concentration span. But also treat it like a way to savor a moment that isn’t entertaining.

After 2 or 3 weeks of this boredom practice, you will probably notice that you can focus for longer periods. You might have less anxiety, less distractedness. You might need social media or your favorite distractions less.

Beyond the 30 days, I would recommend continuing with some kind of boredom periods built into your life. For example, a little each day, with a longer period (a couple hours) on weekends. And maybe a weeklong silent retreat (that you create for yourself, perhaps) every year.

Over time, you’ll likely notice some slow but powerful shifts.

That’s anything but boring!

domingo, 8 de marzo de 2026

David Hockney nos invita a celebrar la belleza con "Un año en Normandía", su nueva exposición en Londres




El British Museum expondrá este año los Tapices Bayeux, en los que el artista David Hockney se ha inspirado para celebrar la belleza de las estaciones y sus cambios en su estudio de Normandía...



One of the most influential artists of our time, David Hockney invites viewers to slow down and notice the extraordinary within the everyday in his first exhibition at Serpentine. Created specifically for this presentation, Hockney’s new paintings extend his lifelong fascination with the act of looking, affirming his belief that simple beauty is worth celebrating.

The exhibition is conceived in close collaboration with the artist and brings Hockney’s celebrated ninety-metre-long frieze A Year in Normandie to London for the first time. Inspired by the Bayeux Tapestry, which will be on display at the British Museum in 2026, this monumental work captures the changing seasons at the artist’s former studio in Normandy. In the context of the exhibition at Serpentine, it opens a dialogue with the surrounding nature of Kensington Gardens.


domingo, 22 de febrero de 2026

El elogio de las virtudes minúsculas, Marina van Zeylen


Una visión diferente de la que nos dan los medios y las redes sobre lo que es realmente el éxito y el fracaso. 

Lo que ella llama la excelencia en clave menor está al alcance de quien decida tener experiencias menos performativas, menos de cara a la galería. 

Para esta profesora de Literatura el leer despacio un poema, reflexionar sobre él, contemplar una obra de arte...son actividades  poco llamativas pero más interesantes que lo que solemos llamar éxito, medido en triunfos más o menos mediáticos y a veces de forma poco ejemplar. 





https://ethic.es/entrevista-marina-van-zuylen 


Hubo un tiempo en que la buena mediocridad (aurea mediocritas) era elogiada por los antiguos. La aurea mediocritas era el camino que tomaban quienes asumían la prudencia como norma existencial y se alejaban de los extremos, en especial cuando el éxito y el engreimiento suponían una amenaza para una vida equilibrada. Pero esto no es lo mismo que el fracaso. ¿Qué es, entonces, la mediocridad?

Hubo un tiempo en el que no había noticias 24/7. La gente interactuaba sin el miedo a que sus opiniones se pudieran compartir con cientos de personas, las interacciones se limitaban a un pequeño círculo. Aristóteles equiparó la buena vida con una vida de restricción. Llegaron los románticos y, de repente, las virtudes de restricción y precaución se volvieron ridículas. El medio camino se volvió entonces aburrido y burgués; la dorada mediocridad se había vuelto deslustrada y tediosa. Hemos heredado esa vergüenza y nos inclinamos a admirar a aquellos que trabajan en los extremos más que en la discreta consideración. Ser mediocre no es sobresalir o causar impresión.

¿Aprecia cierta connotación negativa en el concepto que hoy en día se tiene de la mediocridad?

Sí, se ha convertido un concepto perfectamente sabio en algo denigrante. Recuerda la última vez que utilizaste esa palabra: esta película es mediocre o qué mediocre es esa persona. ¿Qué quieres decir, exactamente? Es una expresión vaga que transmite que soy mejor que tú y no debería estar malgastando mi tiempo contigo o viendo esta película. Llamar a alguien o algo mediocre es una manera de terminar la conversación. En Francia, donde crecí, esta palabra se lanzaba contra todos y todo. Cuando eres una escolar es debilitante, porque puede herirte mucho y quedarse flotando en tu conciencia muchos años. En la cultura actual, nuestra capacidad de atención está ligada a las subidas y bajadas de los niveles de dopamina en nuestro cerebro. Nuestros ojos se sienten atraídos por lo que destaca. La llamada mediocridad (la vida de la gente normal, por ejemplo) es lo que no llega a la primera página de los periódicos.

«Llamar a alguien o algo mediocre es una manera de terminar la conversación»

¿Cómo definimos el éxito en las sociedades del siglo XXI?

Una de las razones por las que quise escribir este libro es que muchas de las personas que me rodean parecen estar poco satisfechas. Para mí, estas personas son un gran ejemplo de un éxito precioso: han ganado premios literarios, tienen obras de arte impresionantes, cuentan con trabajos envidiables. Aun así, muchas de ellas se sienten poco reconocidas, pasadas por alto, atormentadas por una profunda sensación de fracaso cuando su éxito no se renueva constantemente. Es decir, su éxito depende del reconocimiento público. Las palabras éxito y fracaso son de una polarización muy peligrosa; tienen capacidad de contaminar la sensación de logro de una persona. Para mí, hay una gran diferencia entre el éxito y lo que llamo una excelencia en clave menor. Cuando preguntas quiénes son las personas más exitosas del siglo XXI, es desalentador comprobar que las respuestas son Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg o Steve Jobs. Estas personas han llevado la innovación a un nivel muy alto, pero es su inmensa fortuna lo que impresiona a la gente, a pesar de las terribles decisiones que toman. Mi idea de éxito la transmite alguien como Astrov, de la novela El tío Vania, de Chejov: consigue cambiar el mundo plantando un árbol tras otro. Nunca llegará a ver su preciosas ramas, pero conseguirán hacer un mundo mejor para las generaciones venideras.

Esto me lleva a reflexionar sobre el éxito, el mérito y la excelencia. ¿Van siempre de la mano el éxito y la excelencia? ¿Hay alguna correlación entre la excelencia y el mérito? ¿Tiene siempre éxito quien se lo merece? El filósofo Michael Sandel se cuestiona si quien triunfa es por sus méritos o por su buena suerte, si es que tal cosa existe…

Soy escéptica respecto al binomio éxito-excelencia. Si este libro se subtitula excelencia en clave menor es porque te invita a mirar más allá de lo obvio: del CV maquillado, de las cuentas bancarias o de los logros públicos. Cuando estaba en la escuela primaria me consideraban un fracaso porque sacaba malas notas. Pero también era una ganadora, porque era el payaso de la clase y hacía reír a todos. Ahora que soy adulta, presto mucha atención a aquellos alumnos que no encajan en lo normal, que no se ajustan a una idea universal de éxito. Encontrar su excelencia es como emprender una preciosa excavación arqueológica: lleva su tiempo, pero la recompensa es maravillosa. Me encanta el libro La tiranía del mérito, de Michael Sandel; escribe de forma muy sabia que aquellos que alcanzan el éxito, los que han llegado a la cima de la llamada meritocracia, a menudo dejan de comunicarse con los que han recorrido un camino menos rentable. Sencillamente, pide que ampliemos nuestras definiciones. Nuestro contacto cara a cara disminuye cada día un poco más. ¿Cómo puedes evaluar las cualidades no obvias de alguien, el talento idiosincrásico de una persona si la contratas a través de una plataforma? Se juzga a los jóvenes por los Sistemas de Seguimiento de Candidatos; se les contrata no por sus cualidades únicas, sino por un algoritmo. Esto está corroyendo nuestras sensibilidades cívicas.

Pensadores como Aristóteles o Marco Aurelio apuntaban que debíamos «evitar los extremos y cultivar el término medio». En su libro hace referencia al «término medio de la felicidad». ¿Este termino medio se busca? Es más, teniendo en cuenta que vivimos en la era de la digitalización y la IA, donde todo pasa a una velocidad vertiginosa y parece que no hay tiempo ni paciencia para el camino intermedio, ¿se puede alcanzar? 

He sido profesora la mayor parte de mi vida. Cuando veo a mis alumnos leer despacio un poema y reflexionar sobre cada palabra, cada coma, siento que están viviendo un momento precioso. Por unos instantes, la experiencia deja de ser performativa o estar orientada a objetivos. Leer poesía o contemplar durante horas Las Meninas en El Prado es un momento de contemplación y benevolencia comunitaria que te aleja de esa necesidad de subir un post a Instagram. El arte y la literatura te dan algo que jamás podrá la IA. Leer a Antonio Machado o a Francis Ponge implica estar en el presente y reflexionar sobre lo insignificantes que somos. No se trata de tener o no razón, sino de mirar el mundo de forma diferente, no de forma utilitaria, sino comunitaria. «Caminante no hay camino se hace camino al andar»; esto resuena poderosamente en mí. La IA pretende ser el camino. Solo si podemos construirlo mientras lo andamos, mejor juntos.

«Hay una gran diferencia entre el éxito y lo que llamo una excelencia en clave menor»

«Lo que pasamos por alto vuelve a la vida a través de la virtud de la atención», dice en su libro. Paradójicamente, inmersos en la economía de la atención, la virtud a la que usted hace referencia brilla por su ausencia. ¿Cuántas cosas relevantes se nos escapan en la vida por esto? ¿A qué han quedado relegados los actos maravillosos pero invisibles de los que está plagada la vida?

Es muy difícil estar atentos y ser conscientes en nuestras ajetreadas vidas. Una forma de descubrir lo que hay detrás de lo escondido es ser compilador de pequeñas cosas, de sutiles emociones. Cuando era pequeña, tenía una colección de judías que cultivaba entre algodones esperando a que brotasen. Cada niño debería hacer esto, ¡es una manera tan sencilla de conectar con algo más que nosotros mismos! Me fascina la cantidad de gente que cree que puede obtener mindfulness yendo al spa o haciendo yoga un día a la semana. ¿No te sorprende la cantidad de personas que ven White Lotus? Es una experiencia masoca ver a la gente fracasar y sentir una alegría malsana por ello. Hoy en día, muchas de las declaraciones en voz alta y resoluciones extremas son sobre el fracaso. La joven en la serie declara que quiere llevar una vida budista y cuando sus limitaciones se hacen evidentes, ya no lo quiere más. La impaciencia y el querer obtener resultados inmediatos son lo opuesto a realizar juicios reservados, observar la vida mientras sucede y poner el foco en el proceso más que en el producto.

Decía Nietzsche que «toda cultura elevada depende de la mediocridad». ¿Quiere esto decir que no podría existir la excepcionalidad sin la mediocridad?

No me gusta esa frase de Nietzsche y por eso la incluí en el libro. Siento lo opuesto. ¿Por qué estamos tan seguros de que la palabra mediocridadno significa nada? Tenemos un vocabulario muy reducido cuando se trata de la variedad de la experiencia humana. Para mí, cuando la usamos de manera despectiva, esta palabra oscurece los talentos más sutiles que eventualmente conducen a la creatividad y la invención. En un principio, Nietzsche sentía que los «pocos felices» (happy few) solo podrían construir su vida si otros trabajaban en su lugar, algo que no difiere del concepto de ocio de Aristóteles (los filósofos podían serlo, porque los esclavos hacía el trabajo sucio). El presupuesto es que la persona ordinaria, corriente, tiene poca inclinación para el arte elevado o la estética. Nietzsche creía que el mediocre era un imitador, no un creador; un trabajador, no un inventor. Pero luego cambiaría de idea. Según fue perdiendo la cabeza –lo que le permitió expandir su visión–, escribió sobre cómo apreciaba la belleza en cosas sin importancia. Su concepto de amor fati requiere que nuestro mundo deje de estar dividido entre alto y bajo, bonito y feo.

«Si solo deseas que todo sea perfectamente geométrico, te perderás la deliciosa extravagancia de la imperfección»

Lo cual me lleva a pensar en algo que decía mi padre sobre la belleza de la imperfección. ¿Qué hay de valioso en la imperfección? Hoy en día parece que no tiene cabida en una sociedad que busca la máxima perfección en todo, empezando por el físico de las personas. Me pregunto si existe alguna relación entre la imperfección y la mediocridad…

Si piensas en las personas que quieres, la última cosa que te importa es si son o no perfectas. Me atrevería a decir que tu padre entendió que esas pequeñas peculiaridades son las que hacen que la gente sea encantadora. Yo crecí con muchos complejos. El más grande era que tenía un lado de la boca un poco torcido. Lo hubiera dado todo por parecer normal, por ser simétricamente perfecta. Pero con el tiempo me di cuenta de que mucha gente pensaba que eso tenía su encanto. Si solo deseas que todo sea perfectamente geométrico, te perderás la deliciosa extravagancia de la imperfección.

Me gusta una observación que hace en su libro: «Redescubrir lo que hace único a cada individuo». ¿Cómo se consigue eso en una sociedad en la que todos vemos las mismas series, tenemos el mismo smartphone o llevamos las mismas zapatillas?

No me preocupan las zapatillas, los teléfonos inteligentes o las series. Tal vez la conformidad nos obligue a ser únicos de distintas formas. Para descubrir lo que nos hace únicos tenemos que usar nuestra imaginación simpática. Tenemos imaginación de sobra para leer novelas –sentimos empatía, nos identificamos, reímos, lloramos– pero, paradójicamente, esto parece más difícil con la gente con la que vivimos o a la que queremos. Tal vez tenemos que cambiar nuestros modelos a seguir. Cuando vamos a una fiesta, busquemos a aquellos que no gravitan en torno a los más poderosos o los más ruidosos. La gente adoraba a Chejov porque cuando entraba en una sala permitía que la gente se quitase la careta y descubriese su alma. Por unos instantes, de repente, sentían que ellos eran los protagonistas y que valían el tiempo de uno de los mayores escritores de la época.