domingo, 22 de febrero de 2026

El elogio de las virtudes minúsculas, Marina van Zeylen


Una visión diferente de la que nos dan los medios y las redes sobre lo que es realmente el éxito y el fracaso. 

Lo que ella llama la excelencia en clave menor está al alcance de quien decida tener experiencias menos performativas, menos de cara a la galería. 

Para esta profesora de Literatura el leer despacio un poema, reflexionar sobre él, contemplar una obra de arte...son actividades  poco llamativas pero más interesantes que lo que solemos llamar éxito, medido en triunfos más o menos mediáticos y a veces de forma poco ejemplar. 





https://ethic.es/entrevista-marina-van-zuylen 


Hubo un tiempo en que la buena mediocridad (aurea mediocritas) era elogiada por los antiguos. La aurea mediocritas era el camino que tomaban quienes asumían la prudencia como norma existencial y se alejaban de los extremos, en especial cuando el éxito y el engreimiento suponían una amenaza para una vida equilibrada. Pero esto no es lo mismo que el fracaso. ¿Qué es, entonces, la mediocridad?

Hubo un tiempo en el que no había noticias 24/7. La gente interactuaba sin el miedo a que sus opiniones se pudieran compartir con cientos de personas, las interacciones se limitaban a un pequeño círculo. Aristóteles equiparó la buena vida con una vida de restricción. Llegaron los románticos y, de repente, las virtudes de restricción y precaución se volvieron ridículas. El medio camino se volvió entonces aburrido y burgués; la dorada mediocridad se había vuelto deslustrada y tediosa. Hemos heredado esa vergüenza y nos inclinamos a admirar a aquellos que trabajan en los extremos más que en la discreta consideración. Ser mediocre no es sobresalir o causar impresión.

¿Aprecia cierta connotación negativa en el concepto que hoy en día se tiene de la mediocridad?

Sí, se ha convertido un concepto perfectamente sabio en algo denigrante. Recuerda la última vez que utilizaste esa palabra: esta película es mediocre o qué mediocre es esa persona. ¿Qué quieres decir, exactamente? Es una expresión vaga que transmite que soy mejor que tú y no debería estar malgastando mi tiempo contigo o viendo esta película. Llamar a alguien o algo mediocre es una manera de terminar la conversación. En Francia, donde crecí, esta palabra se lanzaba contra todos y todo. Cuando eres una escolar es debilitante, porque puede herirte mucho y quedarse flotando en tu conciencia muchos años. En la cultura actual, nuestra capacidad de atención está ligada a las subidas y bajadas de los niveles de dopamina en nuestro cerebro. Nuestros ojos se sienten atraídos por lo que destaca. La llamada mediocridad (la vida de la gente normal, por ejemplo) es lo que no llega a la primera página de los periódicos.

«Llamar a alguien o algo mediocre es una manera de terminar la conversación»

¿Cómo definimos el éxito en las sociedades del siglo XXI?

Una de las razones por las que quise escribir este libro es que muchas de las personas que me rodean parecen estar poco satisfechas. Para mí, estas personas son un gran ejemplo de un éxito precioso: han ganado premios literarios, tienen obras de arte impresionantes, cuentan con trabajos envidiables. Aun así, muchas de ellas se sienten poco reconocidas, pasadas por alto, atormentadas por una profunda sensación de fracaso cuando su éxito no se renueva constantemente. Es decir, su éxito depende del reconocimiento público. Las palabras éxito y fracaso son de una polarización muy peligrosa; tienen capacidad de contaminar la sensación de logro de una persona. Para mí, hay una gran diferencia entre el éxito y lo que llamo una excelencia en clave menor. Cuando preguntas quiénes son las personas más exitosas del siglo XXI, es desalentador comprobar que las respuestas son Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg o Steve Jobs. Estas personas han llevado la innovación a un nivel muy alto, pero es su inmensa fortuna lo que impresiona a la gente, a pesar de las terribles decisiones que toman. Mi idea de éxito la transmite alguien como Astrov, de la novela El tío Vania, de Chejov: consigue cambiar el mundo plantando un árbol tras otro. Nunca llegará a ver su preciosas ramas, pero conseguirán hacer un mundo mejor para las generaciones venideras.

Esto me lleva a reflexionar sobre el éxito, el mérito y la excelencia. ¿Van siempre de la mano el éxito y la excelencia? ¿Hay alguna correlación entre la excelencia y el mérito? ¿Tiene siempre éxito quien se lo merece? El filósofo Michael Sandel se cuestiona si quien triunfa es por sus méritos o por su buena suerte, si es que tal cosa existe…

Soy escéptica respecto al binomio éxito-excelencia. Si este libro se subtitula excelencia en clave menor es porque te invita a mirar más allá de lo obvio: del CV maquillado, de las cuentas bancarias o de los logros públicos. Cuando estaba en la escuela primaria me consideraban un fracaso porque sacaba malas notas. Pero también era una ganadora, porque era el payaso de la clase y hacía reír a todos. Ahora que soy adulta, presto mucha atención a aquellos alumnos que no encajan en lo normal, que no se ajustan a una idea universal de éxito. Encontrar su excelencia es como emprender una preciosa excavación arqueológica: lleva su tiempo, pero la recompensa es maravillosa. Me encanta el libro La tiranía del mérito, de Michael Sandel; escribe de forma muy sabia que aquellos que alcanzan el éxito, los que han llegado a la cima de la llamada meritocracia, a menudo dejan de comunicarse con los que han recorrido un camino menos rentable. Sencillamente, pide que ampliemos nuestras definiciones. Nuestro contacto cara a cara disminuye cada día un poco más. ¿Cómo puedes evaluar las cualidades no obvias de alguien, el talento idiosincrásico de una persona si la contratas a través de una plataforma? Se juzga a los jóvenes por los Sistemas de Seguimiento de Candidatos; se les contrata no por sus cualidades únicas, sino por un algoritmo. Esto está corroyendo nuestras sensibilidades cívicas.

Pensadores como Aristóteles o Marco Aurelio apuntaban que debíamos «evitar los extremos y cultivar el término medio». En su libro hace referencia al «término medio de la felicidad». ¿Este termino medio se busca? Es más, teniendo en cuenta que vivimos en la era de la digitalización y la IA, donde todo pasa a una velocidad vertiginosa y parece que no hay tiempo ni paciencia para el camino intermedio, ¿se puede alcanzar? 

He sido profesora la mayor parte de mi vida. Cuando veo a mis alumnos leer despacio un poema y reflexionar sobre cada palabra, cada coma, siento que están viviendo un momento precioso. Por unos instantes, la experiencia deja de ser performativa o estar orientada a objetivos. Leer poesía o contemplar durante horas Las Meninas en El Prado es un momento de contemplación y benevolencia comunitaria que te aleja de esa necesidad de subir un post a Instagram. El arte y la literatura te dan algo que jamás podrá la IA. Leer a Antonio Machado o a Francis Ponge implica estar en el presente y reflexionar sobre lo insignificantes que somos. No se trata de tener o no razón, sino de mirar el mundo de forma diferente, no de forma utilitaria, sino comunitaria. «Caminante no hay camino se hace camino al andar»; esto resuena poderosamente en mí. La IA pretende ser el camino. Solo si podemos construirlo mientras lo andamos, mejor juntos.

«Hay una gran diferencia entre el éxito y lo que llamo una excelencia en clave menor»

«Lo que pasamos por alto vuelve a la vida a través de la virtud de la atención», dice en su libro. Paradójicamente, inmersos en la economía de la atención, la virtud a la que usted hace referencia brilla por su ausencia. ¿Cuántas cosas relevantes se nos escapan en la vida por esto? ¿A qué han quedado relegados los actos maravillosos pero invisibles de los que está plagada la vida?

Es muy difícil estar atentos y ser conscientes en nuestras ajetreadas vidas. Una forma de descubrir lo que hay detrás de lo escondido es ser compilador de pequeñas cosas, de sutiles emociones. Cuando era pequeña, tenía una colección de judías que cultivaba entre algodones esperando a que brotasen. Cada niño debería hacer esto, ¡es una manera tan sencilla de conectar con algo más que nosotros mismos! Me fascina la cantidad de gente que cree que puede obtener mindfulness yendo al spa o haciendo yoga un día a la semana. ¿No te sorprende la cantidad de personas que ven White Lotus? Es una experiencia masoca ver a la gente fracasar y sentir una alegría malsana por ello. Hoy en día, muchas de las declaraciones en voz alta y resoluciones extremas son sobre el fracaso. La joven en la serie declara que quiere llevar una vida budista y cuando sus limitaciones se hacen evidentes, ya no lo quiere más. La impaciencia y el querer obtener resultados inmediatos son lo opuesto a realizar juicios reservados, observar la vida mientras sucede y poner el foco en el proceso más que en el producto.

Decía Nietzsche que «toda cultura elevada depende de la mediocridad». ¿Quiere esto decir que no podría existir la excepcionalidad sin la mediocridad?

No me gusta esa frase de Nietzsche y por eso la incluí en el libro. Siento lo opuesto. ¿Por qué estamos tan seguros de que la palabra mediocridadno significa nada? Tenemos un vocabulario muy reducido cuando se trata de la variedad de la experiencia humana. Para mí, cuando la usamos de manera despectiva, esta palabra oscurece los talentos más sutiles que eventualmente conducen a la creatividad y la invención. En un principio, Nietzsche sentía que los «pocos felices» (happy few) solo podrían construir su vida si otros trabajaban en su lugar, algo que no difiere del concepto de ocio de Aristóteles (los filósofos podían serlo, porque los esclavos hacía el trabajo sucio). El presupuesto es que la persona ordinaria, corriente, tiene poca inclinación para el arte elevado o la estética. Nietzsche creía que el mediocre era un imitador, no un creador; un trabajador, no un inventor. Pero luego cambiaría de idea. Según fue perdiendo la cabeza –lo que le permitió expandir su visión–, escribió sobre cómo apreciaba la belleza en cosas sin importancia. Su concepto de amor fati requiere que nuestro mundo deje de estar dividido entre alto y bajo, bonito y feo.

«Si solo deseas que todo sea perfectamente geométrico, te perderás la deliciosa extravagancia de la imperfección»

Lo cual me lleva a pensar en algo que decía mi padre sobre la belleza de la imperfección. ¿Qué hay de valioso en la imperfección? Hoy en día parece que no tiene cabida en una sociedad que busca la máxima perfección en todo, empezando por el físico de las personas. Me pregunto si existe alguna relación entre la imperfección y la mediocridad…

Si piensas en las personas que quieres, la última cosa que te importa es si son o no perfectas. Me atrevería a decir que tu padre entendió que esas pequeñas peculiaridades son las que hacen que la gente sea encantadora. Yo crecí con muchos complejos. El más grande era que tenía un lado de la boca un poco torcido. Lo hubiera dado todo por parecer normal, por ser simétricamente perfecta. Pero con el tiempo me di cuenta de que mucha gente pensaba que eso tenía su encanto. Si solo deseas que todo sea perfectamente geométrico, te perderás la deliciosa extravagancia de la imperfección.

Me gusta una observación que hace en su libro: «Redescubrir lo que hace único a cada individuo». ¿Cómo se consigue eso en una sociedad en la que todos vemos las mismas series, tenemos el mismo smartphone o llevamos las mismas zapatillas?

No me preocupan las zapatillas, los teléfonos inteligentes o las series. Tal vez la conformidad nos obligue a ser únicos de distintas formas. Para descubrir lo que nos hace únicos tenemos que usar nuestra imaginación simpática. Tenemos imaginación de sobra para leer novelas –sentimos empatía, nos identificamos, reímos, lloramos– pero, paradójicamente, esto parece más difícil con la gente con la que vivimos o a la que queremos. Tal vez tenemos que cambiar nuestros modelos a seguir. Cuando vamos a una fiesta, busquemos a aquellos que no gravitan en torno a los más poderosos o los más ruidosos. La gente adoraba a Chejov porque cuando entraba en una sala permitía que la gente se quitase la careta y descubriese su alma. Por unos instantes, de repente, sentían que ellos eran los protagonistas y que valían el tiempo de uno de los mayores escritores de la época.

lunes, 2 de febrero de 2026

20 Tension Relieving tips. Alexander Technique by Mark Josefsberg

20 Tension Relieving Tips

Tension Relieving Tips

1. Pause…Breathe fully…

2. Become aware, and then let go of the muscles in the back of your neck.

3. This will move your head up.

4. Free your neck again, and slightly, slowly, lower your nose.

5. Repeat from the beginning.  (1, 2, 3, 4.)  Let your sit bones release down in your chair but, in opposition, your torso and head moves up.

6. Let your jaw dangle open, even when your lips are closed. Teeth open, lips gently touching.

7. Let your throat open as if you’re about to whisper ‘ah’.

8. Re-visit  1,2,3, and 4.

9. Let your shoulders rest on your ribcage. See if you’re lifting them up. Smile, and then let them ease down.

10. While sitting, let go of excess tension in your legs, without collapsing your torso.

11. Think of your knees going away from your torso, and away from each other.

12. Notice if you’re squeezing your legs together. Release your thigh muscles. Free your neck of excess tension again.

13. Notice any gripping, anywhere.

14. Go back to 1, 2, 3, 4  anytime. Breathe fully.

15. See if you could do less with your fingers, hands, biceps, and shoulders.

16. Think of something funny or pleasant and smile. Include the muscles in the corners of your eyes.

17. Breathe out through your mouth as you whisper ah. Let the air come back through your nose, silently. Repeat.

18. Bring awareness to your forehead and facial muscles.

19. Notice if you’re looking at these words too intensely, and see if your gaze can be softer.

20. Whisper ah on a long exhale. Breathe in through your nose, silently.


Mark@MarkJosefsberg.com

Pequeños gestos para aliviar la tensión física y mental en el día a día. 
Respirar, observar la tensión de los músculos desde el cuello, la mandíbula, la boca, la garganta, los hombros, las piernas, las rodillas...Pensar en algo que nos sea agradable o divertido y sonreír, incluyendo la musculatura de los ojos... Ser consciente de nuestra frente y los músculos faciales, fijarse en si podemos suavizar la mirada. Suspirar con una larga exhalación y respirar por la nariz, silenciosamente....

domingo, 1 de febrero de 2026

Saúl Steinberg
















Famoso en todo el mundo por definir gráficamente la posguerra, Steinberg creó un lenguaje rico y en constante evolución que encontró plena expresión a través de trayectorias paralelas pero integradas. Sin embargo, este arte de múltiples niveles desafía las categorías críticas convencionales. Fue un modernista sin porfolio, cruzando constantemente fronteras hacia territorios visuales inexplorados. En cuanto a temas y estilos, no hacía distinción entre el arte alto y bajo, que fusionaba libremente en una obra diversa en estilo pero coherente en profundidad e imaginación visual.


«Por la atracción que siente por la pluma, la tinta y los lápices y por la compleja naturaleza intelectual de sus creaciones, se podría pensar que Steinberg es una especie de escritor, aunque es el único de su género», señaló en 1978 el crítico Harold Rosenberg con ocasión de su primera exposición monográfica en el Whitney Museum de Nueva York. «Ha ideado diálogos entre lo verbal y lo visual que incluyen juegos de palabras con múltiples planos de significado verbal y visual, y que han llevado a compararle con James Joyce».

https://www.hoyesarte.com/evento/saul-steinberg-artista-sin-fronteras-visuales/?utm_source=Boletin_20241021_1603&utm_medium=boletin&utm_campaign=boletin


lunes, 26 de enero de 2026

George Saunders, la amabilidad



https://www.themarginalian.org/2026/01/20/george-saunders-kindness-story/?mc_cid=7d3d144065&mc_eid=0f37cf1548







Saunders offer the simple, intensely difficult remedy:

Don’t be afraid to be confused. Try to remain permanently confused. Anything is possible. Stay open, forever, so open it hurts, and then open up some more, until the day you die.

The great writer’s gift to the reader are not better answers but better questions, a greater tolerance for uncertainty, a mechanism of transmuting confusion into kindness, and at the same time a way of seeing the world more clearly in order to love it more deeply. I find Saunders’s generous words about Grace Paley to apply perfectly to his own writing:

Reading Paley will, I predict, make you better understand the idea that love is attention and vice versa.

[…]

What does a writer leave behind? Scale models of a way of seeing and thinking.

[…] 

Paley’s model advises us to suffer less by loving more — love the world more, and each other more—and then she gives us a specific way to love more: see better. If you only really see this world, you will think better of it, she seems to say. And then she gives us a way to see better: let language sing, sing precisely, and let it off the tether of the mundane, and watch the wonderful truth it knows how to make.





 

jueves, 15 de enero de 2026

Hope Rising with Chan Hellman. Los efectos de la esperanza en nuestras vidas



Chan Hellman es un psicólogo y profesor de universidad de  Oklahoma  que investiga sobre la esperanza, sus efectos "contagiosos" en otras personas y que asesora sobre como facilitarla en las comunidades, individuos o empresas. 

Uno de los efectos de la esperanza es la energía para llevar a cabo los proyectos vitales o laborales, la creatividad, que se puede "enseñar", que es un "regalo social"

El optimismo es la creencia en que el futuro será mejor y la esperanza es la creencia en que somos capaces de hacer que sea así. 

La esperanza nos da bienestar, es activa, es una elección y es participativa, nos estabiliza, nos nutre y nos da presencia. 

miércoles, 14 de enero de 2026

Les ballet spagnols de "La Argentina" en la Fundación March



 En 1929 París se rindió ante el genio de Antonia Mercé, La Argentina.  A través de sus Ballets Spagnols, la bailarina impulso un repertorio escénico que unía tradición y vanguardia, colaborando con compositores como Isaac Albeniz y Julián Bautista.

Ahora se recuperan dos títulos emblemáticos como Juerga y Triana y otras piezas pertenecientes al repertorio de la bailarina,  gracias a la colaboración de varias entidades ya que después de Madrid, este proyecto musical pasará por el auditorio de Tenerife, el teatro de la Maestranza de Sevilla y otros...







Antonia Mercé, fotografiada en 1926 por Frieda G. Riess, vestida para bailar la Danza 
Españla número 5 de Enrique Granados







martes, 6 de enero de 2026

Burning questions, Margaret Atwood. Cuestiones candentes. Book Review by Liz Dexter









Margaret Atwood – “Burning Questions”

(13 March 2022)

I write books about possibly unpleasant futures in the hope that we will not allow these futures into reality. Under the circumstances, we’re doing moderately well […] Under what circumstances do we wish to live? Perhaps this is the real question we should be asking ourselves. It’s dark inside the wolf, yes; but it’s light outside the wolf. So, how do we get there?

I think I have Atwood’s first book of essays and pieces somewhere, and didn’t read her second: this is her third collection and gives us pieces, speeches, reviews and introductions from the last twenty years or so. Of course not every piece in a fifty-item book is going to be equally appealing to everyone; the horror theme she enjoys left me passing over articles on zombies, in particular, but also there’s something for everyone, and I learned about some new writers to me. 

Somewhat naturally, the pieces that appealed most to me were those about her writing and the adaptations of it and about her life; the nature pieces were also good. There was little repetition apart from a general appreciation for her free and unconstrained childhood and the urgent need to address issues of climate change. I particularly liked “Polonia” which looked at her growing need to help people, unasked, as she ages, very funny and wry; her piece on Marilla as the character who experiences true growth in “Anne of Green Gables”; her obituary of Doris Lessing and her piece on how scared she was of Simone de Beauvoir; and “Buttons and Bows” about clothes in her life and in writing. As mentioned above she covers nature and its protection, birds, climate change and the wrongs done to Canadian First Nations writers [as she styles them]. It comes bang up to date with the pandemic and the devastating loss of her partner, Graeme Gibson. 

I think my favourite piece was “A Writing Life”, in which she details a week of trying to write (this reminded me a bit of Dorothy Whipple’s “Random Commentary“) with a twist in the tale about one item that was easy to write. Funny and realistic, clear and practical: Atwood at her non-fiction best. I liked her mention of not wanting to look at the writer’s life when reading Kafka et al. as that linked with my reception theory interest, however much it might be rooted in not wanting to read a lot as a student … 

An excellent collection I felt privileged to read, and especially good if you’re a fan of “The Handmaid’s Tale” and “The Testaments”, although she treats others of her modern books, too.

Thank you to Vintage Books for selecting me to read this book in return for an honest review. “Burning Questions” was published on 1 March 2022.