viernes, 14 de agosto de 2020

José Andrés. Vegetables unleashed. Verduras sin límites.



No es un libro de cocina como los demás. Tiene recetas, claro, pero en cada una este inquieto y enérgico cocinero nos cuenta historias sobre su trabajo, sus inquietudes, su familia, sus proyectos de fomentar una forma de cocinar y comer más sana y sabrosa, de recoger las recetas de su madre, de su mujer, andaluza, su huerto, sus restaurantes...

Las recetas no tienen ingredientes raros ni difíciles de conseguir y reflejan su amor por las verduras de todo tipo. No es cocina para vegetarianos o veganos sino para todos los que quieran mejorar su forma de comer y de cocinar. 

La receta de las lentejas de su madre es sencilla y espectacular a la vez. Pequeños detalles que la convierten en algo diferente y sencillo, de siempre. Al mismo tiempo vemos que no pierde ocasión de investigar, cambiar, incorporar nuevos ingredientes o técnicas  a lo ya conocido...incluyendo por supuesto influencias de la cocina mejicana, oriental, etc. además de sus raíces españolas por las que triunfó en un principio introduciendo las tapas en su primer restaurante en Estados Unidos. 

Muy conocido en ese país por su defensa de los emigrantes y por su éxito empresarial también hemos visto hace muy poco su faceta de trabajo humanitario durante la pandemia o en anteriores catástrofes en Haiti, Puerto Rico...o ahora en Beirut. Su ONG colabora con otras de la zona afectada para poder dar comidas calientes a la gente que lo ha perdido casi todo. 






sábado, 8 de agosto de 2020

Chambre 212 Christophe Honoré

Christophe Honoré escribe desde muy joven. Actuaba en obras teatrales en su pequeño pueblo del norte de Francia, fue un crítico cinematográfico rotundo y sin pelos en la lengua y ha dirigido películas con una particular visión romántica, entendiendo como tal una curiosa mezcla de lo sublime y lo grotesco. 

En esta película hay momentos de curiosidad, sorpresa, diversión, sutileza y disfrute de situaciones adultas resueltas de forma también adulta. No es algo que veamos todos los días en las pantallas grandes o pequeñas. 

La protagonista, Ciara Mastroiani, pasa una noche fuera de casa y en ella sus recuerdos, sus fantasmas la rodean mientras observa desde la ventana de un hotel justo enfrente de su propio domicilio la tristeza de su marido que acaba de enterarse accidentalmente de que ella le engaña con cierta frecuencia con jóvenes y atractivos estudiantes de la Universidad en la que da clases de Derecho. El título de la película se refiere al artículo 212 del Código Civil francés sobre los mutuos deberes de los esposos. 

Una banda sonora en la que canciones de Aznavour, Jean Ferrat, sonatas de Scarlatti acompañan estas horas de duermevela, de reflexión acerca del pasado, de las decisiones tomadas, de los reproches maternos, el recuerdo de la pasión juvenil que ha desaparecido y que ella todavía busca. 

"La idea del amor romántico salta por los aires en los primeros diez minutos de película, momentos tan bien diseñados, tan bien planificados, tan bien escritos que, una vez aceptado el reto, deshacerse de la película resulta imposible. 

El dibujo del personaje de María se transforma en una antítesis del personaje femenino en el cine mayoritario porque Honoré la coloca en una posición tradicionalmente reservada para el hombre maduro y atractivo. María ha eliminado el concepto de fidelidad de su relación marital para que ésta pueda subsistir, y lo ha hecho no como consecuencia del paso del tiempo sino como un antídoto personal contra el aburrimiento y la agonía del placer conyugal que entiende efímero. Por eso su presentación, su puesta en escena es rotunda, de seguridad aplastante. 

¿Cuántas veces se habrá visto pasear con tanta elegancia y dominio del espacio a una actriz por las calles de París? Aquí Mastroianni domina la escena y el escenario, una depredadora que no deja pasar la ocasión de buscar la belleza de la juventud en el sexo opuesto ejecutando actos de una incorrección política absoluta pero que dan en la línea de flotación del espejo masculino, acostumbrado a que el rol sea el contrario. "

https://www.elantepenultimomohicano.com/2020/04/critica-habitacion-212.html


Como contrapartida el papel masculino adopta la posición típica de la mujer engañada, sumiso pero decepcionado, defraudado, pero serenamente contenido en su reacción. El amor para que sobreviva frente al amor romántico, lo perdurable frente a lo ideal. El diálogo entre ellos será breve en su domicilio, es la constatación de un fracaso mutuo porque han llegado a no reconocerse a base de silencios. Cuando María se refugia en el hotel desde cuya ventana puede ver las habitaciones de su casa la película entra en el terreno juguetón del «si se pudiera».

lunes, 20 de julio de 2020

Hotel silencio. Narrativa islandesa.


Profesora de historia del arte en la universidad y escritora a tiempo parcial aunque con éxito internacional desde su primer libro. 

Su exploración del amor, la maternidad, la paternidad, es original y sorprendente, llena de un curioso sentido del humor y un ritmo rápido y ágil. 

Hotel Silencio te lleva a un país que trata de recuperarse de una guerra y en el que falta de todo. Allí un hombre, llegado de muy lejos,  trata de acabar con su vida después de una crisis vital en la que pierde todo lo que le sostenía hasta entonces. Su mujer le abandona y le dice que no es el verdadero padre de su única hija. 

En el destartalado hotel que ha reservado en un país del que no sabe nada todos sienten curiosidad por ese hombre y tratan de conocer las razones de su estancia allí. 

EL que lleve consigo una taladradora y su caja de herramientas (ya que es muy manitas y quiere colgarse del techo) y las pequeñas reparaciones que va haciendo en su habitación hace que los jóvenes dueños del ruinoso hotel le propongan trabajar allí a cambio de alojamiento.

 A partir de ahí las peticiones de ayuda se multiplican y no tiene mucho tiempo para ocuparse de lo que realmente le llevo hasta allí. 

Segundas oportunidades,  cambios vitales y un final optimista. Para un verano raro, recomendable... 










Jónas Ebeneser is a handy DIY kind of man with a compulsion to fix things, but he can't seem to fix his own life. On the cusp of turning fifty, divorced, adrift, he's recently discovered he is not the biological father of his daughter, Gudrun Waterlily, and he has sunk into an existential crisis, losing all will to live. As he visits his senile mother in a nursing home, he secretly muses on how, when, and where to put himself out of his misery.

To prevent his only daughter from discovering his body, Jónas decides it's best to die abroad. Armed with little more than his toolbox and a change of clothes, he flies to an unnamed country where the fumes of war still hover in the air. He books a room at the sparsely occupied Hotel Silence, and there he comes to understand the depths of other people's scars while beginning to see his wounds in a new light.

A celebration of life's infinite possibilities, of transformations and second chances, Hotel Silence is a rousing story of a man, a community, and a path toward regeneration from the depths of despair.


"Jónas Ebeneser leaves his home in Iceland for a city thousands of miles away pummeled by war and violence, now at tentative peace. He brings with him only his toolbox, scars, and grief. While he plans his suicide, the people of the town draw him out with their endless list of broken items to be fixed. With humor and simple, heart-piercing prose, Hotel Silence tells the story of a man and his past, and the community where he finds himself. Ólafsdóttir's world is full of surprise, sadness, love, and transformation. I didn't want it to end." - Bethany Ball, author of What To Do About The Solomon

viernes, 10 de julio de 2020

Espejos de lo invisible. Bill Viola

La exposición que puede visitarse, con cita previa, en la Fundación Telefonica de Madrid se exhibió con anterioridad en Barcelona, en la icónica La Pedrera de Gaudí.

Un marco quizá más atractivo que el que se encuentra el  visitante en el que si quiere alguna información sobre lo que ve o sobre el autor tiene que descargársela en su teléfono.

Que esa sea la única opción (ya que no hay ni un solo panel informativo sobre Bill Viola ni las obras expuestas ) resulta curioso y puede que se deba al deseo de que los visitantes no se demoren demasiado y que se lo lean todo en casa. Es lo que tiene lo que llaman nueva normalidad.


Bill Viola ha superado la seducción de la tecnología y trata de llegar a algo más allá. Le interesa la espiritualidad y sus viajes le han llevado tanto a Japón, Java, los desiertos de California y de Australia como a conocer los frescos de la Toscana italiana, el zen y la meditación.

Su obra trata de profundizar en el misterio de la condición humana y el paso del tiempo. La imagen sin palabras es un medio para conectar con personas de distintos países, religiones o cultura gracias a la conexión emocional.

Trata de que el espectador aquiete la mente gracias al recurso a la ralentización de la imagen y al montaje en bucle.

Sus obras han sido expuestas tanto en museos como en iglesias. Creó por encargo para la catedral de St Paul en Londres una obra llamada Mártires donde vemos a cuatro personas asociadas a los elementos del aire, fuego, tierra y agua que turban su inicial tranquilidad. En su emplazamiento original el marco es obra de Norman Foster.

https://www.abc.es/cultura/arte/abci-tratado-pasiones-gran-humanista-bill-viola-202002060139_noticia.html









Un curioso estudio sobre las influencias de pintores como Zurbarán, Goya, los primitivos flamencos... en el trabajo de Bill Viola.

https://www.youtube.com/watch?v=tMI4OIAjOMg

sábado, 20 de junio de 2020

El arte y las recomendaciones sanitarias








Un artículo sobre el arte y el diseño en tiempos de cuarentena y las imágenes que algunos gobiernos han elegido para transmitir ciertas recomendaciones sanitarias como la distancia social, el uso de gel para manos, mascarillas, pago con tarjeta...

https://courbettmagazine.com/arte-y-publicidad-contra-el-coronavirus/

lunes, 15 de junio de 2020

La senda botánica. Parque Forestal de Valdebernardo

Esta mañana he recorrido la senda botánica del Parque Forestal. Hacía meses que no caminaba por allí y lo primero que me ha llamado la atención es la desaparición de los carteles que había al pie de cada especie para que los paseantes pudieran saber su nombre. 

Así que en vez de aprender a identificar nuevas especies me he dedicado a reconocer árboles o plantas que ya he visto otras veces en anteriores paseos. 

Los eucaliptos son los que más han crecido desde la apertura del Parque. Hay un pequeño bosquecillo cerca de la entrada de Faunia. 






 





Hojas jóvenes de eucalipto 



Hojas de higuera



Hojas de liquidambar 





Amapola blanca


                                                           
                                                          Santolina



                                                      Flores de adelfa

domingo, 14 de junio de 2020

Sendas botánicas en el Parque Forestal.

Aunque en este Parque Forestal hay una senda botánica con 50 especies de árboles y arbustos hoy he caminado sin rumbo fijo, fijándome en los árboles que encontraba a mi paso. 

Muchos estaban en flor o con frutos todavía inmaduros. El primero ha sido un nogal, el siguiente un fresno, después un olivo junto a varias filas de viñas. 

Más allá he descubierto varias filas de perales. Unos almendros. Y finalmente lo que me han parecido tilos en flor...

Y unas flores amarillas que creo que son aquileas. O mielenrama. 




nogal


fresno


viñas




peral 



aquileas



                                                            almendros





tilos en flor